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pasteles de belém

¿Por qué son tan famosos los Pasteles de Belém?

By | Blog Lisboa | No Comments

Si estás planeando visitar Lisboa o ya te encuentras en esta hermosa capital, seguramente habrás oído hablar de los pasteles de Belém. Si bien en general la repostería portuguesa es una de las mejores del mundo, cabe destacar de entre toda su oferta estas deliciosas tortitas de crema. Dicha delicia se ofrece en muchas de las pastelerías de Lisboa, pero hay una que destaca sobre toda las demás por su calidad: Pastéis de Belém.

Estos afamados dulces son parte importante de la gastronomía portuguesa. Si vas a la Pastéis de Belém, junto al monasterio de los Jerónimos, es normal que os encontréis con largas colas de clientes deseosos de hacerse con una bandeja de su producto estrella. Pero no te asustéis por la espera, pues la fila se mueve rápido y el tiempo pasa volando: el premio merece la pena.

Los números de esta afamada pastelería son asombrosos, pues tiene una producción medía de 20.000 pastelitos diarios, llegando en temporada alta a duplicar su producción. Cabe destacar el mimo con que esta pastelería cuida sus tartaletas, pues a pesar de semejante volumen de negocio, la calidad de esta joya gastronómica no pierde ni un ápice de su calidad. Esta mítica pastelería es sin duda una visita obligada en Lisboa.

Pero, ¿cuál es el origen de estos dulces tan populares?

Su historia de los pasteles de Belém se remonta a comienzos del siglo XIX, durante el periodo de la Revolución Liberal. Una de sus consecuencias fue la desamortización de todos los conventos y monasterios de Portugal, incluido el monasterio de los Jerónimos de Belem. Esto causó que el panadero del monasterio se quedase en el paro, y por tanto sin dinero. Un empresario local le compró su receta, haciéndose con una patente alimenticia que levantaría un impero.

Domingos Rafael Alves, el afortunado nuevo poseedor de la receta, rápidamente alquiló un local, se hizo con los servicios de la azucarera cercana, y empezó a producir su nuevo dulce estrella a gran escala. Su fama pronto alcanzó Lisboa, Europa y algunas colonias portuguesas.

Esta pastelería sigue emplazada en su lugar original, por lo que, al placer de degustar los pasteles de Belem, se le une el encanto de saber que se está haciendo en un lugar lleno de glamur e historia, no en vano por esta pastelería han pasado mandatarios y artistas de fama internacional.

Sin duda, el mejor lugar posible donde recuperar fuerzas al terminar nuestro Belém Tour.

cervecería hofbräuhaus

La cervecería Hofbräuhaus. Posiblemente la cervecería más famosa del mundo.

By | Blog Munich | No Comments

La cervecería Hofbräuhaus es posiblemente la cervecería más famosa del mundo. Las cifras que ofrece este templo de la cerveza son asombrosas, pues es visitada por millones de personas al año, llegando a vender una media de 10.000 litros de cerveza diaria.

Esta cervecería resulta muy interesante desde un punto de vista histórico, ya que Hofbräuhaus, proyecta a la perfección una imagen de la evolución sociopolítica de Baviera a lo largo de los últimos cinco siglos.

Los orígenes de este tan preciado lugar

Hofbräuhaus fue fundada en el s. XVI por su majestad Guillermo V, duque de Baviera. El monarca, hombre pudiente donde los hubiera, amante de la cerveza y de la fiesta, cumplió el sueño de muchos: abrir su propio garito, hecho que aconteció en el año 1589. Este real lugar funcionó durante siglos más como un “club inglés” que, como una taberna normal. Una de ellas aludía a quien podía y quien no entrar a tan noble establecimiento, pues tan sólo podían acceder a él el rey, la corte, y sus nobles. De este modo, Hofbräuhaus, se convirtió en uno de los locales más exclusivos de Europa y epicentro de la política bávara.

La cervecería permaneció inmutable durante siglos, hasta que, en el siglo XIX, Europa, y por ende Baviera, empezó a “democratizarse” por la pujanza económica de empresarios plebeyos.

Por este motivo, en 1828, el rey Luis I de Baviera, dictó que todos los mortales, a partir de la fecha, podrían acceder a este establecimiento. Esto facilitó que se perpetuase como local de ocio en Múnich. Una nueva clase dominante, la de los empresarios, se unió a los antiguos clientes para “arreglar” el mundo en torno a una cerveza.

Hofbräuhaus y Múnich unidas por la historia.

Otro hito importante en la historia de la cervecería Hofbräuhaus fue su traslado. Entre 1896 y 1897, abandonó su emplazamiento original para instalarse en su dirección actual. Con la llegada del s. XX, Europa despertó hacia una “nueva modernidad” gracias al nacimiento del cine, del telégrafo, de la industria aeronáutica y automovilística, de las nuevas políticas, y del encumbramiento social de músicos, escritores y pintores. Fruto de estos cambios sociales, la opinión de la calle penetró entre sus paredes, y con ello de sus tertulias se politizaron aún más.

Tras la Primera Guerra Mundial, se convirtió en uno de los lugares favoritos de encuentro para muchos integrantes del joven Partido Nacionalsocialista. Esta cervecería fue el lugar elegido por Hitler para dar su primer discurso ya como jefe del partido nazi en 1921.

La cervecería Hofbräuhaus y sus socios.

A fecha de hoy, este viejo establecimiento, dispensa cervezas a millones de lugareños y turistas, entre los cabe destacar a sus 616 socios.

Identificar a sus miembros resulta sencillo, pues suelen disfrutar de sus bebidas de una manera muy tradicional: ataviados con trajes folclóricos y empuñando sus propias jarras de cerámica. Los socios están obligados a visitar regularmente la cervecería, beber en su propia jarra, limpiarla en un lavabo de uso exclusivo para ellos, y dejarla en su casillero correspondiente. Este privilegio cuesta la simbólica cuota de 3€ anuales. En el caso de que a un socio se le pasara abonar dicha cuantía, pediría automáticamente todos sus derechos, y su posible readmisión sería casi imposible.

Pero, ¿qué hay que hacer para poder formar parte de tan selecto grupo? Cada interesado debe pertenecer a una “Stammtisch” o “hermandad”, avisar de sus intenciones a los camareros, y visitar regularmente la cervecería muniquesa. El candidato a socio debe de armarse de paciencia, pues la lista de espera suele ser de unas 3500 personas. Un candidato entra cuando un socio sale.

La entrañable historia de Ludwig Aidelsburger: socio 124 y primus inter pares.

Una de las historias más entrañables que guarda la cervecería Hofbräuhaus es la de su socio número 124: Ludwig Aidelsburger.

Ludwig Aidelsburger, fue un electricista muniqués, que después de la Segunda Guerra Mundial, en 1949, entró a formar parte del grupo de socios. Todos los viernes, y durante 60 años, disfrutó sus privilegios en Hofbräuhaus: asiento, camaradería, buena cerveza y mejor comida, cuarto de baño exclusivo y el casillero de su jarra. Ludwig falleció en la primavera de 2012 a la edad de 92 años. Tras su muerte, tanto el establecimiento como el resto de los socios, acordaron no reemplazar el hueco que dejó. El casillero número 124 no ha sido transferido a ningún nuevo socio. Su jarra de cerveza permanece en su casillero, y los empleados la sacan para limpiarla cuatro veces al año, para que de este modo siga brillando junto a la de sus compañeros.

Pasar por esta real cervecería y beber una jarra de cerveza en su interior, es una actividad obligada para quienes vienen a Munich y desean sentir del auténtico ambiente bávaro.

En la cervecería Hofbräuhaus disfrutaras del Oktoberfest los 365 días del año. Y ello es posible con nuestros tours por Múnich.

plaza de wenceslao

La Plaza de Wenceslao. Un lugar clave en el pasado y presente de Praga.

By | Blog Praga | No Comments

La Plaza de Wenceslao es uno de los enclaves de mayor transcendencia del viejo reino de Bohemia, antigua Checoslovaquia, actual República Checa.

Esta plaza fue concebida a inicios del reinado de Carlos IV, cuando Praga se convirtió capital imperial. Dicho acontecimiento provocó que la Vieja Ciudad de Praga creciera hasta el punto de quedarse pequeña. Motivo por el cual, Carlos IV y su corte, abordaron la ampliación de su capital imperial, origen este de la aparición de la Nueva Ciudad de Praga. En agrandamiento fue concebido entrono a varias ágoras públicas destinadas a albergar ferias de toda índole y mercados. Alrededor de dichas plazas crecería la nueva ciudad.

De este modo, la Plaza de Wenceslao nació en 1348 por mandato del sacro emperador Carlos IV. Pronto la plaza pasó a ser eje natural de la Ciudad Nueva de Praga. Su función original fue la de albergar un mercado de compra, venta de caballos. De hecho, su nombre original, fue el “Mercado de Caballos”. Y es que su nombre actual, es relativamente reciente. En el siglo XIX, se instaló en la parte alta de la plaza una estatua ecuestre de San Wenceslao, hecho este que provocó el cambio de denominación.

Un lugar de Praga que con el paso de los años, se convirtió en relevante.

La Plaza de Wenceslao ha sido siempre un punto clave de encuentro para el pueblo checo. Su relevancia fue aumentando a medida que crecía la ciudad, pues pasó de ser un ágora periférica, a uno de los mayores espacios abiertos del corazón de la ciudad. Sus dimensiones y localización facilitaron que la Plaza de Wenceslao se convirtiese en protagonista de buena parte de los acontecimientos históricos acecidos en la ciudad de Praga del último siglo.

A finales del año 1918, el imperio Austrohúngaro agonizaba víctima de su participación en la Gran Guerra. Aprovechándose su la debilidad política, el dramaturgo Jan Masaryk y el escultor Gutzon Borglum, redactaron un documento que acabaría convirtiéndose en el acta de independencia del pueblo Checoeslovaco.

¿La estatua de San Wenceslao contempló el nacimiento de una próspera nación?

La lectura de este documento se produjo en plaza de Wenceslao, el día 28 de octubre de 1918, y justo bajo de la estatua de San Wenceslao. Con ella llegó la independencia de Checoslovaquia, y el nacimiento de una joven y prospera nación. Aunque, en años más tarde, en 1938, todo se torció para los checoslovacos cuando sus aliados cedieron a las presiones alemanas en la conferencia de Múnich. Allí se reconoció que la Alemania de Hitler era propietaria de las tierras checas.

Un año después, en 1939, se formalizó en la plaza de Wenceslao el establecimiento del protectorado de Bohemia y Moravia, es decir, la ocupación alemana del país. En 1945, en la plaza, se anunció al país el final de la ocupación y con ello el fin de la guerra. Días después la misma plaza fue escenario de ahorcamientos de miembros de las SS.

Un lugar testigo de la aparición de la opresión comunista.

Algunos años más tarde de la II Guerra Mundial, en esta plaza se declararía la “Victoria de la clase obrera”; o dicho de otro modo, se le anunció al pueblo que el Partido Comunista Checoslovaco tomaba las riendas del poder, y con ello la llegada de un régimen que acabaría durando 41 años.

Durante este tiempo de opresión comunista, este enclave, fue testigo en 1968 de un alzamiento popular en pos de libertad. 250,000 personas se concentraron en ella y sus aledaños. La imagen de aquella manifestación pacífica, conocida como “la Revolución de Terciopelo”. Aquel sueño de libertad fue finalmente masacrado por las fuerzas del Pacto de Varsovia, cuando estas abrieron fuego de forma indiscriminada. La plaza quedó llena de muertos, heridos y totalmente agujereada por los disparos.

Hoy en día este rincón de la ciudad, de 750 metros de largo, es un centro neurálgico de Praga plagado de cafés, hoteles, restaurantes, tiendas de suvenires, oficinas de cambio, pubs…

Sin duda alguna, la plaza es una de las visitas obligadas para todo viajero que se acerque a Praga y que quiera conocer la Ciudad Nueva de Praga.

monumento de los zapatos

El monumento de los zapatos. Punto turístico de referencia en Budapest.

By | Blog Budapest | No Comments

El monumento de los zapatos es uno de los puntos turísticos por excelencia de Budapest desde su inauguración, el 16 de abril de 2005.

Este memorial, situado a escasos metros del Parlamento de Hungría, consta de 60 pares de zapatos de hierro forjado fijados al suelo. No obstante, pese a ser uno de los lugares más visitados en Budapest, no todo el mundo conoce la historia que esconde. Esta masacre tuvo lugar durante el gobierno de Szalasi, líder del Partido de la Cruz Flechada que gobernó Hungría durante el final de la II Guerra Mundial. Estableció un sistema fascista y antisemita que tenía atemorizado a los habitantes de origen judío.

Como muestra de la brutalidad del partido de la Cruz Flechada, sus miembros solían utilizar los cordones del calzado para atar las manos de las víctimas judías antes de dispararles. En otras ocasiones, utilizaban cuerdas para atar a dos o tres personas, situarlas al borde del río y dispara. La víctima, al caer al río, arrastraba a las demás, quienes morían en el río ahogadas o congeladas. Es por este motivo que durante el invierno de 1944 -1945, el Danubio empezó a ser conocido como “el cementerio de judíos”.

Representa uno de los períodos más tristes de la ciudad de Budapest.

Los zapatos son una recreación fidedigna del calzado de los años 40, período en el que se produjo esta masacre. Además, están representados zapatos de todos los tamaños y estilos, puesto que el artista pretende transmitir que nadie estaba a salvo del horror del partido de la Cruz Flechada, ni siquiera los niños. La razón por la que se les obligaba a quitarse los zapatos es que se trataban de un bien material muy preciado durante la Segunda Guerra Mundial. Los paramilitares de la Cruz Flechada eran conscientes de ello, por lo que solían intercambiarlos en el mercado negro.

Sin embargo, pese a que el monumento de los zapatos se encuentra situado a 300 metros del Parlamento, su localización es simbólica, puesto que estos asesinatos en masa, tuvieron lugar a lo largo de todo el Danubio.

El cineasta Can Togay y el escultor Gyula Pauer crearon este monumento con la intención de conmemorar los 60 años de este trágico suceso. La escultura está acompañada de tres placas situadas en varias zonas, con un mensaje en húngaro, hebreo e inglés que reza: “A la memoria de las víctimas ejecutadas en el Danubio por los milicianos de la Cruz Flechada”.

Una visita emotiva en la que conviene pararse a los pies del Danubio.

De esta manera, el monumento de los zapatos es considerado uno de los memoriales más emotivos de la ciudad y que más se visitan en los tours en Budapest. En consecuencia, es muy común que los visitantes dejen junto a los zapatos flores, piedras (símbolo de inmortalidad en la cultura judía), monedas o velas encendidas como muestra de respeto y admiración a los cientos de víctimas que murieron en el Danubio bajo el régimen fascista de la Cruz Flechada.

museo nacional de holanda

Las maravillas que aguarda el Museo Nacional de Holanda Rijksmuseum

By | Blog Amsterdam | No Comments

El Museo Nacional de Holanda, también conocido como el Rijksmuseum, se encuentra ubicado en la maravillosa ciudad de Ámsterdam. Este precioso edificio de rasgos góticos y renacentistas, fue diseñado por el famoso arquitecto holandés Pierre Cuypers, responsable igualmente de la planificación de la Estación Central de Ámsterdam (si durante tu viaje a la ciudad de los canales, te preguntaste por qué ambos edificios eran tan parecidos, ya tienes la respuesta).

El Rijksmuseum: pasando de La Haya a Amsterdam.

El museo como tal tiene una antigüedad de más de dos siglos. Originalmente abrió sus puertas por primera vez al público en 1800, y en la ciudad de la Haya. Su nombre original fue simplemente el de Galería Nacional de Arte.

En 1808, el rey Luis Napoleón Bonaparte, se encargó de ampliar la colección, y lo trasladó al Palacio Real de Ámsterdam (ubicado en la plaza Dam, punto de encuentro de nuestros tours). Lo cierto es que este no fue su último destino, pues a lo largo del siglo XIX, la colección volvería a cambiar varias veces de ubicación. Finalmente, en 1885, se instaló de forma definitiva en un imponente edificio que preside la famosa plaza de los museos de Amsterdam.

A fecha de hoy, el Rijksmuseum, condensa más de 800 años de arte e historia holandesa, que podemos disfrutar gracias a 8000 obras de arte repartidas a lo largo de 80 salas.

Grandes maestros en el Rijksmuseum: una colección asombrosa.

Si bien es cierto que el museo nacional de Holanda cuenta con una exposición permanente de 8000 piezas, estas son sólo una mínima parte de su colección. Los fondos del Museo Nacional de Holanda disponen de más de un millón de obras adquiridas progresivamente desde su fundación. Con todo ello, hay que reconocer, que la relevancia mundial del Rijksmuseum, se debe especialmente a su increíble colección de más de 2000 cuadros del siglo de Oro holandés (s. XVII). Esta etapa dorada de la pintura holandesa vio nacer entre otros a pintores de la talla de Frans Hals, Johannes Vermeer o Rembrandt van Rijn.

La segunda planta del edificio, nos brinda la oportunidad de disfrutar de obras tan espectaculares como “La lechera” de Vermeer, “El alegre bebedor” de Hals, y por supuesto, la joya de la corona, “La Ronda de noche” de Rembrandt.

Como curiosidad, os contaremos que, es tal la importancia de este cuadro, que al visitante número 10 millones del museo, el Rijksmuseum le concedió un premio muy especial: el privilegio de pasar una la noche a solas junto a “La ronda de noche” de Rembrandt. Además, y para que el afortunado se sintiera como en casa, el museo le proporcionó una cama mirando hacia el lienzo, una cena preparada por un chef con estrella Michelin, y una buena botella de vino.

Después de esto, ¿quién sabe qué detalle estará preparando el museo a su visitante 20 millones? Ten en cuenta, que a pesar de que seguramente falten algunos años para que esto suceda, tú podrías el afortunado

¿Te lo imaginas?

Si al menos quieres ver el exterior, lo puedes hacer en nuestro Jordaan Tour.

foto antigua del puente de las legiones

El Puente de las Legiones

By | Prague ES | No Comments

Une las calles Narodni y Vítězná, tiene 343 metros de largo y 16 metros de ancho.

Y su historia os la vamos a contar… 😉

A principios del S. XIX Praga estaba dividida por el Moldada (Vltava) y solo disponía de un puente para unir ambas orillas: el Puente de Carlos.
Praga en aquel momento crecía en extensión y población por lo que requirió adecuar sus infraestructuras a sus nuevas necesidades. Una de ellas fue la mejora de las comunicaciones y lógicamente el levantamiento de un nuevo puente, el actual Puente de la Legiones.

El puente original nada tiene que ver con el actual, mas que en su emplazamiento.

El primer puente fue inaugurado en 1841 y diseñado por el ingeniero Frederick Schnirch. Recibió en nombre de el “Puente de las Cadenas”, y era un puente colgante hecho a base de mucho metal y poca piedra (muy similar al actual Puente de las Cadenas de Budapest).

Sin embargo, a finales del siglo XIX, el puente necesitó de una remodelación total al no poder soportar el paso de vehículos pesados.

Su remodelación se sacó a concurso público, concurso que ganó Antonin Balšánek y Jiri Soukup quienes cambiaron las vigas metálicas y las cadenas originales por mucho granito y arcos de piedra.
Este puente totalmente remodelado fue inaugurado por el emperador Francisco José I en persona el 14 de junio de 1901, motivo por el que fue renombrado muy ingeniosamente como el “Puente de Francisco I”.

Su estética no ha cambiado mucho desde entonces si bien su nombre sí. Tras el nacimiento de la Republica Checoslovaca se borró de las calles buena parte de la nomenclatura del la época imperial por lo que a partir de 1919 fue llamado Puente de las Legiones. Los alemanes le volvieron a cambiar el nombre entre 1940 y 1945, en ente caso llamándolo el Puente de Smenta. También durante parte de la época del régimen comunista fue oficialmente el Puente del 1 de Mayo.

En 1990 y tras recuperar la libertad con la caída del régimen comunista se le devolvió el nombre que los praguenses le habían otorgado durante la Primera República Checoslovaca: Puente de las Legiones.

Vista aérea de la ciudad de Praga

Breve historia del castillo de Praga

By | Prague ES | No Comments

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estatua de Jan Zizka

Jan Žižka: jaque al imperio

By | Prague ES | No Comments

A mediados del S. XIV la distancia entre el poder de Dios y el poder de los hombres era muy exigua, pues normalmente las mismas familias detentaban ambos gobiernos.

Cuando un noble fallecía el reparto de sus propiedades y derechos era bastante desigual. El patrimonio y los títulos pasaban al primogénito con el fin de perpetuar la fuerza familiar. Los demás hijos si querían sobrevivir debían buscar suerte bien dentro del clero o bien como soldados a las órdenes de un buen pagador.

Las hijas tenían igualmente un futuro incierto. Estas nobles eran utilizadas para afianzar relaciones militares y económicas mediante enlaces matrimoniales, o podían entrar en el clero y hacer carrera en él.

En aquellos tiempos subir socialmente era muy difícil pero sin embargo bajar no tanto.

En el medievo la diferencia entre ricos y pobres era abismal y por tanto caer en desgracia económica, más que una deshonra era sencillamente algo peligroso. Fue en este contexto en el que vivió nuestro protagonista de hoy: Jan Žižka.

Jan Žižka fue un hidalgo de Bohemia cuya vida fue realmente azarosa. Nació en Trocnov (a unas dos horas en coche al sur de Praga) en el año de 1360 en el seno de una familia noble acomodada. Cuando heredó los bienes de su familia resultó ser un pésimo administrador lo que provocó su ruina. Con apenas 20 años Žižka era un hombre de carácter duro, fuerte físicamente y no se amilanó ante su bancarrota. Consciente de que lo suyo eran las armas y no los números, decidió unirse a unos bandoleros del sur de Bohemia y junto a ellos entró por primera vez en combate.

Fue así como durante el último tercio del S. XIV, en los bosques del sur de Bohemia, Jan Žižka se especializó en emboscadas, ataques por sorpresa y todo tipo de triquiñuelas guerrilleras. Finalmente el grupo de bandoleros al que pertenecía fue desmantelado por las tropas del rey Wenceslao IV. Sus compañeros de correrías fueron condenados pero Žižka gracias a su condición de hidalgo de Bohemia consiguió esquivar la cárcel por decreto real.

Su forja como gran militar se completaría sirviendo como mercenario en las filas de rey polaco Vladislao Jagellón. Su valía y buena reputación como soldado le brindó la oportunidad de regresar a Praga, esta vez para integrarse como oficial dentro de la guardia real.

Por aquel entonces, principios del s. XV, Wenceslao IV era el monarca reinante en Bohemia, más preocupado por sus cacerías que por el pueblo. Por otro lado, la iglesia de Roma lejos de interesarse por las almas de su rebaño, gravaba al pueblo mediante un impuesto llamado diezmo al tiempo que mercadeaba con los feligreses con todo tipo de indulgencias, bulas y reliquias. La crispación social era patente.

En medio de este descontento Jan Hus, un párroco de Praga, empezó a hablar de reformas dentro de la iglesia y más aún, dentro del propio estado con el fin de acabar con toda iniquidad social. El discurso de Hus caló hondo en buena parte de los bohemios entre ellos en Žižka.

En 1415 Jan Hus fue quemado en la hoguera por herejía. En 1418 los seguidores de Hus hartos de injusticia y liderados por Žižka protagonizaron la primera defenestración de Praga, hecho que desembocaría en una revuelta contra el rey y la Iglesia e iniciándose así el primer enfrentamiento religioso en Centro-Europa: las guerras husitas.

En un primer momento los husitas parecían no tener mucho futuro. Lo heterogéneo de este movimiento (formado por comerciantes, nobles, ganaderos, agricultores, parte del clero, etc.), hacía que los intereses de los husitas fueran igualmente diversos. Jan Žižka hombre comprometido con esta causa decidió tomar las riendas del movimiento para unirlos a todos y llevarlos a la victoria.

En 1419, Žižka tenía 60 años, era un hombre corpulento y conservaba su fuerza de juventud, tenía un parche en un ojo y el cuerpo lleno de cicatrices por los combates librados.

En el verano de 1420 comandó las fuerzas husitas y se enfrentó a las tropas imperiales de Segismundo I de Hungría en la colina de Vítkov (actualmente una de las colinas que conforman Praga). Las huestes de Žižka destrozaron las tropas católicas. Žižka a partir de ese momento se convirtió en leyenda y líder indiscutible de los husitas.

En 1421, durante el asedio a la fortaleza de Rabí, Jan Žižka fue herido en su ojo sano por una flecha que lo dejó ciego. Pero esto no le impidió seguir liderando su ejército.

Žižka como viejo lobo militar, era consciente de que tras la victoria husita de la batalla de Vítkov el emperador iría a por ellos Si los husitas querían vencer necesitaban dinero, precisaban de mucha plata para pagar soldados, comidas y armas. Žižka sabía dónde se encontraba esa plata, en Kutná Hora. Y es que esta localidad de Bohemia albergaba unas minas que abastecían de plata las arcas del emperador, minas estas que eran ya conocidas desde los tiempos de Roma. Había que llegar allí y tomar la ciudad si querían tener algún tipo de posibilidad de victoria. Las fuerzas de Žižka y del emperador Segismundo I se volvieron a medir en la ciudad de la plata. La batalla de Kutná Hora se libró el 21 de Diciembre de 1421 y supuso una nueva derrota aplastante para las tropas imperiales. Los husitas se habían hecho con un botín imposible de medir: las minas de plata de Kutná Hora.

En 1422 Jan Žižka contaba con un ejército experimentado, entregado y bien pertrechado y con él volvió a derrotar a las tropas de Segismundo I en la batalla de Nebovidy lo que facilitó un armisticio.

Esta paz no fue sino transitoria. A pesar de los éxitos de Žižka y de que la fortuna les sonreía, no pudo evitar la escisión del movimiento que él lideraba. Entre 1422 y 1423 aparecieron dos facciones dentro del mundo husita: por una parte estaban los moderados o utraquistas y por otro los taboritas, el ala radical del moviendo reformista al cual pertenecía también Žižka .

En 1423 Jan Žižka receloso de los utraquistas y sospechando una traición, organizó un ejército regular al que se le dio el nombre de “la Orden Militar de Žižka”.

En 1424 los husitas moderados temiendo la ira de Žižka decidieron aliarse con el mismísimo emperador, juntar sus ejércitos y luchar unidos contra su viejo comandante en jefe. Sus fuerzas eran muy superiores lo que auguraba un final oscuro al viejo lobo de Bohemia. Pero Žižka aún tenía ejército y vida. Ambas fuerzas se enfrentaron el 7 de junio de 1424 en la batalla de Malesov. Žižka contra pronóstico volvió a ganar.

Jan Žižka de Trocnov falleció de peste bubónica 12 de octubre de 1424 en Pribyslav, pero esto no supuso el final de su ejército que a partir de entonces siguió luchando bajo el nombre de “Los Huérfanos”.

Su legado se extendió en el tiempo. Inventó artefactos militares como “el carro fortaleza”, dio pie a un sin fin de leyendas como la de que con su piel hicieron un tambor para seguir con sus soldados en el frente de batalla tras su muerte.Eso sirvió de inspiración para los checos que lucharon durante la Guerra de los Treinta Años. “Žižka” fue pintado en tanques checos de la Segunda Guerra Mundial… y desde hace casi un siglo da nombre a uno de los barrios más populares de Praga, el de Žižkov.

A fecha de hoy Jan Žižka es una de las figuras históricas más relevantes de República Checa. Se pueden encontrar numerosas esculturas dedicadas a su figura en infinidad de lugares ligados a su historia… La más importante de todas ellas es una escultura ecuestre emplazada Praga.

Jan Žižka es recordado por ser el checo que puso en jaque al imperio.

Retrato de František Kriegel

František Kriegel: un personaje incómodo

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Nació el 10 de abril de 1908 en Ivano-Frankivsk, en la región de Galitzia (la Galicia de los Cárpatos) que, como buena parte de centro Europa a principios del siglo XX, pertenecía al impero Austro-Húngaro. Por aquel entonces, las familias estaban dispersas por todo el imperio pues la movilidad geografía de sus habitantes era algo ordinario. Una persona podía tener tíos, primos y abuelos diseminados por medio continente sin tener la sensación de que pertenecieran a estados diferentes. Los individuos eran simplemente austro-húngaros, y sentían que su tierra era más el lugar donde vivían y trabajaban que su lugar de nacimiento.
Por eso y a pesar de que Kriegel naciera en una localidad actualmente ucraniana, al desarrollar su vida estudiantil y profesional en Praga se le considera hoy un personaje checo.

La vida de František Kriegel es de lo más curiosa e interesante.

Perteneciente a una familia de comerciantes judíos, le tocó vivir en un tiempo en el que el antisemitismo estaba incrustado en la sociedad europea.

Su juventud se vio marcada por el fallecimiento de su padre cuando él contaba con diez años de edad. La ausencia paterna provocó que la familia pasara por enormes penurias económicas, razón por la cual tuvo que ponerse a trabajar desde muy niño para poder ayudar económicamente a su madre y, de paso, pagarse los estudios. El hecho de que su familia perdiera una posición económica relativamente estable no le distrajo en su objetivo de estudiar en la universidad y, así, labrarse un futuro intelectual y económicamente solvente.

El antisemitismo puso en riesgo sus estudios y por esa razón decidió emigrar. Entre su abuelo y su madre consiguieron reunir la suma de 500 coronas de la época y seis camisas para su viaje a Praga. Pero esto no era suficiente capital para cursar estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Carolina, a pesar de lo cual Kriegel no se rindió. Para poder mantenerse en Praga y proseguir con sus estudios se empleó en todo tipo de trabajos: zapatero, obrero de la construcción o vendedor de perritos en los estadios de futbol. Respecto a esto último, su viuda recordaba que no tuvo mucho éxito pues su afición le distraía a la hora de vender ya que prefería sentarse a ver los partidos.

A principios del siglo XX la injustica social en Europa era el pan de cada día, lo que hacía que los jóvenes europeos se debatieran entre dos corrientes políticas que pretendían cambiar el estado de las cosas: el fascismo y el comunismo. En este contexto, en 1931 Kriegel se afilió al partido comunista, convencido de que era la mejor opción para “conseguir un mundo mejor en el que las personas fueran más felices”. Es más, pensaba que desde el comunismo se podría combatir el antisemitismo.

En 1934 consiguió graduarse como médico y en 1936, cuanto estalló la Guerra Civil española, no dudó en alistare en las Brigadas Internacionales sirviendo como médico de campaña, llegando al rango de mayor. Sus compañeros de aquella época le recuerdan como un hombre noble, respetuoso con los adversarios y poseedor de unas fuertes convicciones comunistas. Buena prueba de su carácter es una anécdota suya durante el transcurso de la Batalla de Tarragona. Estando junto a unos brigadistas ante una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, su comisario político se mofó de la imagen religiosa, ante lo que Kriegel no dudó en recriminarle públicamente diciéndole: “Si usted no es creyente, camarada comisario, no se burle, esta no es nuestra casa”.

La Guerra Civil española la ganó finalmente el general Franco.

Tras la derrota republicana Kriegel cruzó los pirineos con intención de regresar a Checoslovaquia pero no pudo. Para entonces la Segunda Guerra Mundial ya había empezado, lo que propició que volviera al frente como médico. Kriegel luchó contra las fuerzas japonesas en la India, junto a los ejércitos chino y americano. Con ellos combatió en selvas impenetrables, llenas de mosquitos y malaria. De aquellos días encontramos nuevamente un testimonio que nos habla de su carácter. Su comandante el coronel H.R. Brown dijo de él: “Estoy feliz de tener al Dr. Kriegel, quien no conoce el miedo y quien en medio de la Batalla de Walawbum trató a casi 50 hombres”.

La segunda guerra mundial terminó y con ella acaba también su vida de médico militar, pudiendo regresar a una Checoslovaquia devastada tras siete años de ocupación alemana.

En noviembre de 1945 empezó a trabajar como Secretario del Comité Regional del Partido Comunista en Praga, focalizando su cometido en el área de sanidad, donde hizo especial hincapié en ofrecer a los enfermos un trato personal y cuidado. En 1948 el partido comunista alcanzó el poder. Su buena reputación dentro del partido le valió que en 1949 fuera nombrado viceministro de Sanidad.

En los últimos años de la década de los 40 y principios de la de los 50 el Partido Comunista Checoslovaco, en pleno apogeo del estalinismo, realizó una serie de purgas en el país con el fin de atemorizar a la población y así afianzar su poder: František Kriegel fue una de sus víctimas. Klement Gottwald, presidente del partido y del país, emprendió una des sus cruzadas en contra de los checoslovacos participantes en las Brigadas Internacionales de la Guerra Civil española, acusándoles de traidores. Kriegel fue degradado por su partido bajo la falsa acusación de “sabotear la atención médica de la clase obrera”. En cierto sentido, en aquel momento fue un hombre con “suerte” pues, a diferencia de otros represaliados, no fue ni ejecutado ni encarcelado sino que pudo proseguir su labor como médico.

En 1957 en Checoslovaquia el ambiente político cambió cuando las corrientes reformista y liberalizadora del partido empezaron a tomar las riendas del poder. Gracias a esto Kriegel fue rehabilitado, acontecimiento que posibilitó su elección como consultor del hospital de Vinohrady y su envío a Cuba para ayudar a organizar el sistema de salud.

En 1964 el Partido Comunista Checoslovaco decidió nombrarlo presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y en 1966, miembro del Comité Central del Partido.

František Kriegel, comunista convencido, se encontraba incómodo ante la deriva autoritaria de su partido, por lo que no dudó en integrase en el ala liberadora que encabezaba Alexander Dubcek. A principios de 1968 Dubcek llegó a la presidencia de Checoslovaquia, lo que supuso el inicio de la Primavera de Praga. Ese mismo abril, Kriegel fue nombrado Presidente del Comité Central del Partido Comunista Checoslovaco.

En 1968 en la Checoslovaquia comunista soplaban aires de cambio, aires de aperturismo cuasi democráticos, unos aires que no gustaban nada en Moscú. La tensión entre la Rusia de Breznev y la Checoslovaquia de Dubcek (gobierno del que Kriegel formaba parte) fue in crescendo, hasta tal punto que tras mantener varias reuniones bilaterales el conflicto se saldó con la invasión de Checoslovaquia por parte de las tropas del Pacto de Varsovia.

Lo acontecimientos que sucedieron tras esta invasión supusieron un drama para el país, y el encumbramiento de Kriegel como héroe nacional hasta el extremo de que hay quien lo ha llegado a comparar incluso con la figura del mismísimo Jan Hus.

Los tanques rusos llegaron a Praga el 21 de agosto de 1969 para desmontar la Primavera de Praga y así apuntalar el régimen comunista. El máximo objetivo de las fuerzas invasoras era apresar al gobierno de la nación. El KGB, con la colaboración de la STB, actuó con rapidez y diligencia arrestando al presidente Dubcek y a su circulo de gobierno: Kriegel, Cernik, Smrkovský, Spacek y Simón. Acto seguido fueron subidos por la fuerza a un avión y, tras hacer una escala en un aeropuerto militar en el sur de Polonia, llegaron a Moscú. Allí los políticos checoslovacos fueron aislados y sometidos a una enorme presión para que claudicaran ante la invasión, y firman un documento conocido como el Protocolo de Moscú. Tal documento consistía el la “legalización”, por justificada, de la invasión soviética de Checoslovaquia, daba el visto bueno a la permanecía del ejecito Ruso en su país y apoyaba la revocación de las reformas liberalizadoras emprendidas por el gobierno de Dubcek: era un sometimiento total a Rusia.

La presión ejercida por los rusos hizo que todos los miembros del gobierno checoslovaco llevados a Moscú acabaran por firmar este documento… todos menos uno: František Kriegel.

František Kriegel, tras varios días de cautiverio en condiciones extremas fue conducido hasta el Kremlin. Allí se le instó a firmar el documento a lo que respondió: “ya pueden matarme o deportarme a Siberia porque yo no voy a firmar”. Su negativa fue tajante y Kriegel simplemente no firmó el “acuerdo”. El presidente ruso, Breznev, furioso, como represalia intentó retenerlo en Rusia. Sin embargo, el temor de PCUS a que Kriegel se convirtiera en un mártir al igual que Jan Hus, hizo que Breznev desechara la idea de mantener a Kriegel en la capital rusa, y se le permitió regresar a Praga.

En 1969, con el ejercito ruso instalado de forma permanente en Checoslovaquia, el gobierno de Praga inició un nuevo periodo de purgas del que Kriegel no escapó. Fue expulsado del partido, privado de la practica de la medicina y jubilado.

Durante los años 70 se generaliza un estado de represión neo-estalinista del presidente checoslovaco Husák hacia su pueblo. La STB actuaba como una esponja de información que tenía acceso a todos y cada uno de los individuos del país.

No es difícil por tanto imaginar que František Kriegel fuera uno de los personajes más incomodos para el estado. A partir de este momento la STB lo acosó sistemáticamente: le mantenía su teléfono intervenido, le acusaban de actividades sionistas, lo llamaban desde la funeraria para comentarle que tenían un féretro con sus medidas esperándole… Uno de los episodios más violentos se produjo en 1976 cuando la STB irrumpió en su casa, llegando a agredir a su mujer. Él mismo dijo a este respecto: ”las características de nuestro sistema es el uso de métodos gansteriles, basados en la mentira y en el abuso de poder”.

En 1977 František Kriegel, indignado por la situación política de su país, no dudó en unirse otros intelectuales, artistas y personajes checoslovacos para firmar un escrito conocido como la Carta 77. En este escrito los firmantes denunciaban los métodos abusivos de un estado autoritario y abogaban por convertir Checoslovaquia en un estado democrático. La Carta 77 fue silenciada con facilidad por la STB al tiempo que la policía secreta redobló su acoso sobre los firmantes. Muchos de ellos acabaron en presidio o perdiendo sus trabajos.

A finales de 1979 František Kriegel sufrió un ataque al corazón. Mientras estuvo ingresado en el hospital y hasta su muerte ,la policita secreta, la STB, permaneció en la puerta de su habitación “custodiando” al paciente. Kriegel falleció finalmente el 3 de diciembre de 1979 a causa de sus problemas coronarios. El gobierno, temeroso de que su muerte provocara altercados, decidió no publicar la notica, prohibió cualquier tipo de funeral o despedida y se le incineró sin ceremonia alguna.

En 1989 el régimen comunista finalmente cayó. Pasados más de veinte años de la caída del telón de acero, hay asuntos de aquellos días que siguen siendo controvertidos y uno de ellos es el de la figura de Kriegel.

35 años después de su muerte, František Kriegel sigue incomodando a los políticos checos. Hace poco en el ayuntamiento de Praga 2 se planteó la posibilidad de convertir a Kriegel en ciudadano honorario. Todo apuntaba a que quien fuera el hombre que salvó la honra checa en 1968 se convertiría en hijo predilecto de la ciudad, pero finalmente el Consejo de la ciudad de Praga rechazó la propuesta al no poder obviar el prejuicio de su pasado como líder del Partido Comunista Checo.

De František Kriegel se pueden decir muchas cosas: que superó la pobreza por su tesón personal consiguiendo finalizar sus estudios de medicina, que hablaba fluidamente checo, polaco, alemán e inglés y se desenvolvía con soltura en francés y chino mandarín, que fue un veterano de dos guerras, que soportó el antisemitismo europeo, que fue un comunista convencido que ayudó al Partido Comunista Checoslovaco a llegar al poder, que sobrevivió primero a las purgas estalinistas y posteriormente a las neo-estalinistas en Checoslovaquita, que fue un político destacado en momentos difíciles para su país, pero sobre todo que fue un ser libre y consecuente con sus ideas, un hombre que nunca se casó con nadie por lo que incomodó todos.