El Callejón del Oro es una de los principales atractivos que podemos encontrar en la pintoresca y misteriosa Praga. Se trata de una corta y estrecha calle situada en la parte norte del complejo del castillo de Praga.

Las primeras casitas van a ser construidas en el siglo XV, situadas en el exterior de la fortificación norte del Castillo poco después de que ésta fuese terminada. El emperador Rodolfo II asignó a los guardias de la fortificación estas viviendas, si bien pronto se encontró con un problema: había demasiados guardias y muy poco espacio para construir las casas.

El callejón del Oro envuelto en leyendas.

Unas de las leyendas de Praga es que Rodolfo II utilizaba este callejón para dar cobijo a sus alquimistas, cuya finalidad última era buscar una fórmula que les permitiese convertir el plomo en oro, dando así origen al nombre actual a la calle: El callejón de oro. No obstante, se ha probado que esta idea no es cierta, puesto que los alquimistas residían en el interior del complejo del castillo. A día de hoy la teoría más plausible que explica el nombre del callejón de oro es la que plantea que su origen nació en el momento en el que el gremio de orfebres se instaló, con sus talleres y viviendas, en el siglo XVII.

Llegado el siglo XIX, las casas situadas en uno de los lados de la calle fueron demolidas, dejando en pie aquéllas que todavía podemos ver en la actualidad. En ese momento, el callejón de oro no formaba parte del castillo, por lo que sirvieron como hogar para personas de escasos recursos, que permanecieron allí hasta mediados del siglo XX. Al finalizar la II Guerra Mundial, el callejón de oro se integró en los terrenos del castillo y las casas se pintaron con los colores que tienen hoy en día.

Residencia de personajes ilustres.

El Callejón del Oro se ha convertido en uno de los principales puntos de interés de la ciudad de Praga, una visita imprescindible dentro del castillo de Praga. Aparte de la belleza innegable que tiene el callejón, cabe destacar que también está cargado de historia y que diversos personajes ilustres han residido en él. Josef Kazda, cineasta amateur, vivió en la casa 12, donde guardo muchísimas películas donde se mostraba la crueldad de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras los nazis destruían las copias de sus películas, él tenía una pequeña exhibición dentro de la pequeña vivienda. Pero probablemente el inquilino más famoso que vivió en el callejón de oro fue el praguense Franz Kafka.

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