Caminando por las encantadoras calles de Mala Strana, un barrio en las orillas del Castillo de Praga, se encuentra una pequeña plaza con una pieza de arte vivo: el muro de John Lennon. Este enorme graffiti está en una pared que pertenece a los caballeros de la orden de Malta y que se ha transformado en un lienzo lleno de mensajes positivos y de buenas vibras hasta el último centímetro de su superficie.

El muro de John Lennon nació en la Checoslovaquia comunista cuando donde la libertad era inexistente. En Diciembre de 1980 cuando John Lennon, uno de los integrantes de los míticos Beatles, fue asesinado frente a su apartamento en New York, muchos jóvenes de Praga empezaron decorar, a modo de grafitti, este muro de Mala Strana con las letras de sus canciones, ya que admiraban su música a pesar de ser prohibida. Al día siguiente la policía blanqueó el muro borrando así los textos y dibujos que los estudiantes habian dejado la noche anteriror. A la mañana siguiente, la policia, se volvió a encontrar las letras de las canciones de los Beatles. Los estudiantes no se rendian. Esto empezo a repetirse un día tras otro, convirtiendose policias y estudiantes en protagonistas de un juego del gato y el ratón. La policía terminó por ceder y dejándoles hacer el grafiti, eso sí, sólo en este muro.

Un muro importante en la historía de Praga.

De las letras de las canciones de los Beatles pasó a ser mensajes políticos y así poco a poco se volvió en un área de libre expresión para la juventud de Praga y para el gobierno sirvió también como un medidor de la desconformidad de la juventud respecto al gobierno.

El muro de Jhon Lennon de Praga cambiaba constantemente.A día de hoy, este muro legentario sigue siendo un valuarte de libertad de expresión, pues cualquier persona que lo deseé puede llegar y grabar en él cualquier mensaje o dibujo que se le apetezca. Es por este motivo que en él podemos encontrar siempre un poco de todo, auténticas obras de arte, hasta dibujos y escritos muy básicos.

Por este motivo, el muro de John Lennon, se ha convertido en uno de los lugares que todo viajero quiere ver cuando viene a Praga, motivo por el cual es una de las paradas que incluimos siempre en nuestro Tour Castillo de Praga y Malá Strana.

Consejo para cuando lo visites: Si no se tiene cuidado cuando se acerque a él, se puede terminar llevando un pedacito de este icónico muro contigo a su casa, ya que se continúa pintado día y a día, y la pintura puede estar fresca.