La Königsplatz es hoy en día una de los lugares con más personalidad de la ciudad de Múnich. Situado en el Distrito del Arte, sus edificios con reminiscencias grecolatinas nos trasladan a épocas más antiguas. Sin embargo, su origen no va más allá del siglo XIX.

El origen de Königsplatz.

Los primeros planos del proyecto datan del año 1811 cuando el rey Maximiliano I convocó un concurso para embellecer el camino que desde la Residenz conducía al Castillo de Nymphenburg. La idea inicial era crear una gran plaza como centro de la cultura. Las obras comenzaron en 1816, siendo el arquitecto Leo von Klenze el elegido para diseñar los edificios que compondrán este gran foro clásico, en donde estarían representados los tres grandes órdenes de la arquitectura clásica: Dórico, Jónico y Corintio.

El primer edificio en levantarse sería la Gliptoteca, representando un templo clásico de orden Jónico en el lado Norte y que quedaría finalizado en 1830. Posteriormente se complementará con un edificio situado en el lado sur y de similares características pero de orden Corintio. Los edificios estarían decorados con una serie de estatuas de mármol, diseñadas por Ludwig Schwanthaler. En 1838 estos edificios ya comenzaron a funcionar como espacios de exhibición artística.

El último edificio en levantarse será el Propileo, diseñado como entrada a la ciudad cultural. La puerta, que recordaría al acceso de la acrópolis de Atenas, se componía de dos torres y un cuerpo central a modo de templo compuesto por columnas de orden dórico. El proyecto del Propileo suponía la conexión definitiva de Baviera con Grecia, ya que uno de los hijos de Luis I se convertiría en el rey Otón I de Grecia en 1832. Con el Propileo terminado, el rey Luis I cruzaría el edificio con los ojos cerrados en recuerdo de su hijo.

Casi a la par, se levantaría un tercer edificio: la abadía benedictina de San Bonifacio. Este templo, pese a no encontrarse directamente en el conjunto de la plaza del Rey, se convirtió en parte indisoluble del conjunto cuando Luis I fue enterrado en él. Con el tiempo, Königsplatz siguió conservándose como gran foro de las artes muniquesas hasta que Hitler obtuvo la Cancillería de Alemania en 1933.

Königsplatz se convierte en el corazón del Barrio Nacionalsocialista.

Con la llegada del partido Nacionalsocialista al poder, Königsplatz adquirirá un nuevo significado como santuario del nazismo, puesto que la idea era convertir esta plaza en el centro del barrio administrativo.

El arquitecto Paul von Troost, elegido para el rediseño de la plaza, eliminaría tanto la calle central como las zonas ajardinadas, sustituyendo todo el suelo con 20000 losas de granito. En Arcistrße la plaza se cerraría con bajos muros y se pondrían dos grandes mástiles con las enseñas nacionalsocialistas. Asimismo, ei anteriormente la plaza debía estar orientada hacia el Propileo, ahora la plaza pasaría a estar orientada hacia los dos grandes edificios del partido situados al este de Königsplatz: la Fuhrerbau y la Central Administrativa.

Königsplatz se convertirá en un lugar de culto casi religioso para el nacionalsocialismo con la construcción de los Templos de Honor, destinados a convertirse en la tumba de los 16 caídos en el Putsch de Munich del 9 de Noviembre de 1923.

La nueva plaza de Königsplatz se inaugurará oficialmente el 9 de Noviembre de 1935. Con capacidad para 50000 personas, este espacio se convertirá desde entonces en lugar habitual de concentraciones del partido, mítines públicos o, como en el caso del 10 de Mayo de 1933, en escenario para la quema de los libros prohibidos por el régimen nacionalsocialista.

Con la derrota de Alemania en la segunda Guerra Mundial, Baviera pasó a estar bajo control y administración estadounidense, que eliminaría la mayoría de los símbolos nacionalsocialistas. Los templos nacionalsocialistas finalmente serán volados en 1947, aunque los grandes edificios de la Fuhrerbau y la Central Administrativa, así como las propias bases de los templos se conservarán hasta la actualidad.

Königsplatz, que sobrevivió a duras penas a los bombardeos de la guerra, volvería a convertirse en el Foro de las Artes que fue en su origen cuando en 1967 la Glyptoteka se convierte en la Colección de Antigüedades del estado. Finalmente, en 1987 también se decide eliminar el suelo de granito, restableciendo el diseño original con las zonas ajardinadas. Hoy día, podemos visitar este icónico lugar en nuestro Tour del Tercer Reich.