museo de Orsay

¿Qué tiene de especial el Museo de Orsay?

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Todos sabemos que la ciudad de París es una de las ciudades con mayor oferta de museos en el mundo. Es más, el surgimiento de lo que conocemos hoy como museo, un recinto público donde se juntan varias piezas naturales o artificiales, pinturas, esculturas que han marcado la historia humana y de nuestro mundo, nace en esta ciudad. Toda persona que la visita, pasa al menos por uno de ellos, deseando poder ver aquellas piezas de arte y o de civilizaciones milenarias con la intención de conservarlas bien en su memoria, bien en una fotografía.

De entre tanta oferta museística de la capital francesa, cabe destacar un hermoso lugar situada en la ribera del río Sena, una joya que guarda en su interior una de las colecciones más ricas en pinturas, esculturas, artes decorativas y arquitectónicas del mundo. No en vano, reúne obras de maestros grandiosos como Van Gogh, Monet, Rembrandt, Degas, Rodin, entre otros. Este lugar es el museo de Orsay.

Este impresionante museo abrió sus puertas por primera vez el 1 de diciembre de 1986, y desde entonces ha recibido más de 86 millones de visitantes. ¿De dónde proviene su éxito? ¿Cómo logró este asombroso recinto llamar la atención de este sinnúmero de personas? Para resolver este enigma, lo mejor es viajar a través de su historia para comprender de qué forma, cada detalle dentro y fuera de él, han ayudado a su inmensa popularidad.

De estación de tren a museo de talla mundial.

Una de las características del museo de Orsay es el lugar mismo donde se exhiben sus obras. El edificio, que alberga esta colección, es en sí mismo una joya arquitectónica, y fácilmente reconocible pues tiene un increíble y gran reloj en su exterior, visible este al pasear por el Sena. Por otro lado, su extraordinaria localización no es casual. Este recinto ha sido desde sus inicios protagonista de grandes historias. Originalmente, en su emplazamiento, fue construido una de las propiedades de la Reina Margarita de Valois, esposa de Enrique IV. Cuando ella murió, el terreno se transformó, para convertirlo en viviendas y puerto fluvial.

A finales del siglo XIX, París, fue elegida por quinta vez como sede de una exposición universal. Para ello, se le pidió al arquitecto Victor Laloux construir una estación de tren que ayudase a los visitantes a desplazarse rápidamente a los recintos de la exposición. La obra duraría dos años y estaría lista para operar el 14 de julio de 1900.

No obstante, esta lujosa estación empezó a sufrir los efectos de la evolución tecnológica ferroviaria, hasta el punto que en pocos años quedó obsoleta, tuvo que ser clausurada y cayó en el abandono.

Muchos proyectos amenazaron con derrumbar este edificio. La incertidumbre se cernió sobre él hasta que el gobierno, durante la década de los setenta del siglo pasado, decidió salvar esta bella estructura al declararlo patrimonio histórico; momento en el cual se decidió convertirlo en un espacio museístico. De este modo, y tras ganar un concurso público, los arquitectos, Pierre Colboc, Renaud Bardon y Jean-Paul Philippon, fueron los responsables en transformar su exterior. Su rediseño interior recaló sobre la italiana Gae Aulenti. Años después, el presidente François Mitterrand, inauguró el oficialmente este museo único.

Su increíble riqueza artística.

El museo de Orsay alberga en su interior una colección muy completa de los diferentes movimientos artísticos realizados entre los años 1848 y 1914. Sus obras provienen de diferentes públicas, como del museo de Luxemburgo, del museo del Louvre, del museo de Jeu de Paume y del Museo de Arte Moderno. El museo de Orsay guarda entre sus muros la mayor colección de arte impresionista del mundo, así como obras de otros importantes movimientos artísticos realizadas en los citados años.

Adicionalmente, el museo, ofrece con regularidad, exposiciones temporales dedicadas a artistas o géneros específicos que atraen a apasionados del arte del mundo entero. Por todos estos motivos, no es de extrañar, que el museo de Orsay, haya logrado llegar a ser uno de los museos más importantes del mundo, convirtiéndose en una visita imprescindible de la ciudad de París.

Se encuentra abierto de martes a domingo, de 9h00 a 18h00 (jueves abierto hasta las 21h45). Los lunes está cerrado y el coste de la entrada varía desde los 9€ a 12€. Se pueden encontrar mucho más detalles haciendo clic aquí. Por nuestra parte, el equipo de White Umbrella Tours París brinda la opción de realizar el tour Orsay.

historia de la torre eiffel

Historia de la Torre Eiffel: La Joya de la corona turística de París

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¿Quién en el mundo no ha soñado con visitar París con el objetivo único de rendirse a los pies de esta imponente estructura de hierro, hacerse una foto, y verla parpadear con sus hermosas luces de noche durante un tour nocturno por París?

La Torre Eiffel se ha convertido en el símbolo por excelencia de la ciudad de París y del país galo entero. Tanto turistas como locales la ven como el corazón mismo de la ciudad, encontrando que el paisaje parisino nunca podría ser el mismo sin su imponente presencia. Es uno de los monumentos más visitados y fotografiados del mundo, su imagen aporta un sinnúmero de sentimientos en cada persona que sueña con visitarla.

No obstante, pocos saben acerca de la compleja historia de la Torre Eiffel. Una joya parisina y un repertorio histórico de las batallas que tuvo que lidiar para estar frente a nosotros hoy en día.

El surgimiento de la Torre Eiffel.

La historia de la bien llamada “Joya de París” se inicia a finales del XIX. Época del boom industrial por excelencia, las potencias mundiales del momento, ávidas de mostrar su desarrollo industrial y comercial, crean la exposición universal. París acoge la exposición universal de 1889, y para ello el ingeniero Gustave Eiffel (del cual sale el nombre de la estructura), presenta este particular proyecto. Es así como queda elegido e inicia entonces su construcción en 1887. El 15 de marzo de 1889 París sería testigo del nacimiento del más popular y original de sus monumentos que a su vez, se convertiría en la estructura más alta del mundo del momento.

El señor Eiffel y su equipo, prepararon todos los elementos de construcción en su fábrica en el noreste de la ciudad. Dieciocho mil piezas fueron realizadas con un especial cuidado para ensamblarla en el sitio donde la encontramos en la actualidad, algo que requirió de la ayuda de más 300 obreros.

Su increíble popularidad con el paso de los años.

En el momento de su apertura y como lo mencionábamos, al ser el monumento más alto del mundo, la Torre Eiffel empezó a recibir un importante número de visitantes. Su imagen se expandió por todo mundo, y tanto personalidades de talla mundial, como turistas, fueron llegando a la ciudad con el fin único de verla. Desde sus inicios, la historia de la Torre Eiffel estaba destinada a ser algo de interés para los aventureros actuales, del pasado y lo seguirá siendo en los del futuro.

No obstante, los parisinos tuvieron un largo y tortuoso debate sobre si debía ser demolida o no. Muchos pensaban que afectaba al paisaje urbano negativamente pues la Torre Eiffel se imponía como un bloque de hierro en medio de París.

Afortunadamente, no cambió la historia de la Torre Eiffel y la ciudad vió en ella un elemento de interés universal, generando constantemente un tránsito turístico que aporta a la capital francesa un legado de visitantes y que en definitiva, convierten a París en la ciudad más visitada del mundo.

¡Déjanos contarte estas y muchas más historias en nuestros diferentes tours por París!

visita al louvre

Consejos para aprovechar la visita al Louvre

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No se nos ocurre mejor forma de estrenar nuestro blog de París que dándole el protagonismo a uno de nuestros lugares favoritos de la capital francesa, antigua residencia de reyes y hoy en día dentro de ese selecto grupo que forman los museos más importantes y visitados del mundo: el museo del Louvre.

Os aportamos, a modo inicial, cinco consejos imprescindibles para aprovechar vuestra visita al máximo y sobrevivir a los más de 8 millones de turistas que transitan por sus pasillos cada año:

Seguramente hayas oído que cada primer domingo de mes la visita al Louvre es gratuita.

En parte esto es cierto (exceptuando meses de verano, festivos y temporada alta), pero nuestro consejo es evitar este tipo de días, ¿por qué?, las filas para acceder suelen ser kilométricas y es bastante habitual que los tiempos de espera superen las 2 horas. No es la primera vez que hemos sido testigos de colas formadas por visitantes que llegan, tras dar varias vueltas a la icónica pirámide de cristal, incluso hasta el Patio Cuadrado…
2º Si es posible, realiza tu visita al Louvre en el horario nocturno de los miércoles y viernes.

En realidad no se trata de un horario plenamente nocturno (el museo cierra sus puertas esos días de la semana a las 22.00 horas), pero gracias a ello podrás disfrutar de un ambiente único y bastante distinto al ofrecido durante la jornada matinal. Cada miércoles y viernes de la semana, el museo amplía de forma excepcional su horario de apertura y con ello, es posible darse un paseo por sus entrañas sin aglomeraciones, disfrutar de grandes obras de la historia de la humanidad sin empujones y gozar de varios momentos de casi total soledad en muchas de sus salas. Toda una experiencia.

Contratar una visita al Louvre de la mano de un guía profesional nunca es una mala idea

Ahórrate innecesarias discusiones con tu acompañante, discusiones de pareja y otras incómodas situaciones por falta de tiempo o descubrir que estáis perdidos. ¿Falta de tiempo? Con nuestro tour Louvre conocerás lo esencial en tan sólo 3 horas e interpretando cada obra maestra de una forma amena pero rigurosa.

Otra cosa muy interesante es que no está permitido el uso de los “selfie sticks” dentro del museo, por lo que contar con la ayuda de un guía experto a la hora de tomarse una inolvidable foto es un plus.

Evita los fines de semana.

Esto puede parecer una obviedad, pero no debemos olvidar que con la continua y gradual bajada de los precios de vuelos por parte de las aerolíneas (sobre todo en viajes cortos entre países europeos), las ofertas de “escapadas de fin de semana” son una constante a encontrar a la hora de planificar nuestro viaje. En caso de que sea posible, conviene reservar un día más de estancia en París para evitar agobios y poder realizar la visita al Louvre en horario nocturno de viernes o bien los lunes, uno de los días considerados como “tranquilos” en lo que a afluencia se refiere.

No te estreses

¿Sabías que si quisieras dedicar 10 segundos a cada obra expuesta en el museo del Louvre, necesitarías algo más de 4 días para hacerlo? Nos referimos a 4 días completos sin dormir, alimentarse, etc. Y es que debemos tener claro en qué obras o secciones del museo pretendemos pasar la mayor parte del tiempo disponible de la visita al Louvre: arqueología, pintura o escultura.

¿Estás deseando ver una obra soñada en concreto? Detente delante de ella tanto tiempo como consideres oportuno y disfrútala al máximo,

¡París es una ciudad a la que siempre hay que regresar!