París de noche

¿Por qué recomiendan pasear por París de noche?

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París es una ciudad de múltiples facetas; la vida parisina se transforma entre el día y la noche, ofreciendo en cada uno de estos momentos una manera diferente de vivirla. No obstante, la noche en París tiene un toque adicional de magia, un toque que envuelve la imaginación y transporta a todos aquellos que la visitan a las épocas doradas que han hecho de la capital francesa, una de las ciudades más importantes del mundo.

París de noche, conocida también como la ciudad de las luces.

No hay nada más emocionante que tener la oportunidad de ver desde el cielo la ciudad de París en la noche. La ciudad ofrece una vista tan impresionante que parece que ella misma fuera el cielo iluminado de estrellas y constelaciones. Es ahí, donde todos comprendemos por qué esta ciudad lleva la linda denominación de la “ciudad luz”. Sin embargo, hay innumerables detalles que hacen brillar esta ciudad, en especial en las noches. Dar un paseo por la ciudad cuando cae la noche es totalmente recomendable. Ver los imponentes edificios, puentes y monumentos iluminados en pareja, con la familia o solo, es recorrer París de la manera que todo turista ha deseado realizar al menos una vez en su vida. ¿Cómo perderse la Plaza Vendôme, la Opera Garnier o los Campos Elíseos de noche? ¿O ver la imponente Torre Eiffel con su increíble chispeo cuando cae el sol?

¿Y cómo no hablar de la vida nocturna parisina?

Si se quiere complementar la linda caminata de la París iluminada, no hay que olvidar que la variedad de restaurantes y bares de la ciudad es inigualable. Las lindas terrazas, siempre animadas, e incluso los rinconcitos de romance que ofrecen para una velada para dos o compartir el ambiente francés con los parisinos que comparten un buen vino o cerveza. Cualquier excusa es perfecta para disfrutar de la noche parisina; el ambiente se transforma, la gente, menos estresada se divierte y comparte y el espíritu cosmopolita de la ciudad sale a relucir en su máxima expresión.

Recuerda que si quieres tener la mejor experiencia y aprovechar al máximo tu exploración por París de noche, nuestro tour París Nocturno es tu mejor opción! Todos los martes, jueves, viernes, sábados y domingos a las 9pm (horario de verano) y 7pm (horario de invierno).

¡Te esperamos!

Jardín de las Tullerias

¿Qué podemos contemplar en el Jardín de las Tullerías?

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París es una de las ciudades de Europa que ofrece una de las mayores cantidades de jardines y parques, abiertas al público durante todo el año. Es tan importante la cultura de los parisinos de visitarlos, en familia o con amigos, que la gran mayoría de ellos se han convertido en un punto turístico de gran importancia. Uno de los más majestuosos y visitados actualmente se encuentra a tan solo unos pocos pasos del museo del Louvre; el Jardín de las Tullerías.

Pero, ¿qué es lo que guarda este imponente jardín en el corazón mismo de la capital francesa para que sea visitado año tras año por millones de personas?

Un breve recuento de su historia.

El jardín debe su nombre a las antiguas fábricas de “tuile” (tejas) que se encontraban en esta zona de la ciudad en el siglo XIII. En 1564 Catalina de Médicis adquiere este inmenso terreno junto a la zona donde se encuentra el museo del Louvre para construir el Palacio de la Tullerías. Cien años después, el famoso paisajista André le Nôtre se encarga de darle el toque francés a estos jardines, teniendo como principio la simetría y el perfecto control del hombre sobre la naturaleza.

Desde su creación, los jardines con accesibles a todo el público, animándolo adicionalmente con terrazas y restaurantes en sus alrededores y dentro del recinto. Los años posteriores pasan tranquilamente y el jardín sólo sufre algunas modificaciones, hasta que en los años 1852 y 1861 Napoleón III decide construir dos edificaciones en los extremos sur y nordeste.

¿Qué ofrece el Jardín de las Tullerías en la actualidad?

Este jardín se encuentra entre la plaza de la Concordia, que da una visión perfecta de los Campos Elíseos hasta el imponente Arco del Triunfo; del río Sena, desde donde se puede observar el hermoso reloj del Museo de Orsay; del Museo del Louvre, el más grande y visitado del mundo y de la Rue de Rivoli, una avenida llena de animación para todos los gustos.
Sentarse frente a una de sus fuentes y terrazas ofrece un momento de total calma, una oportunidad de verdadera inmersión en la París que todos sueñan descubrir.

Sea la razón que sea, el Jardín de las Tullerías es un lugar único de París; un lugar que guarda una riqueza histórica en cada rincón, pero también un lugar ideal para integrarse en la vida parisina. Gracias al free tour París, damos esta fantástica oportunidad al viajero.

Luis xiv

Luis XIV y su influencia en los Jardines de Versalles

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Más de siete millones de visitantes se deleitan cada año en la majestuosidad de los dominios de Versalles. Se trata de uno de los conjuntos históricos más visitados en todo el mundo. Un interés que, sin duda, viene suscitado por la monumentalidad del lugar, la rica ornamentación del palacio y la delicadeza de sus jardines.

Luis XIV, el monarca del reinado infinito, gobernó los designios de Francia durante setenta y dos años (1643-1715). Es el reinado más largo de la historia de Francia, paradigma del sistema político de Antiguo Régimen conocido como “Monarquía Absoluta”. Versalles y Luis XIV son un todo homogéneo. Si el poder absoluto de Luis XIV es el fin, Versalles se convertirá en el medio. Palacio descomunal, erigido en medio de la nada, a poco menos de veinte kilómetros de la capital del reino de París. Versalles es, aún a día de hoy, poder y majestuosidad. Cada pequeño rincón del imponente palacio Barroco y de los monumentales jardines de Versalles nos transmite, de forma intemporal, el poder y la mentalidad del rey más poderoso que nunca pisó Francia.

¿Pero qué hay de los jardines que concibió Luis XIV para su palacio?

Poca gente va más allá de un rápido paseo por su avenida central. ¿Y si Luis XIV hubiese dejado para la posteridad en estos jardines todo su ideario político, toda su ambición de dominio y poder? Un recorrido más pausado y pormenorizado de los jardines de Versalles nos hace viajar al Antiguo Régimen, a la monarquía absoluta y a la propia mente de Luis XIV.

El monarca, de la mano de su paisajista principal André Le Nôtre, diseñó unos jardines de tipología francesa, en los que predominan las leyes matemáticas y la racionalidad humana sobre la naturaleza. De ahí que sus avenidas y bosquetes partan de los principios de la medida, la proporcionalidad, el equilibrio o la simetría. No se desdeñó en gasto para traer árboles ya adultos de diferentes rincones del país, delimitando los caminos con muros de vegetación paralelos, que parten en líneas verticales hacia el cielo, buscando jugar psicológicamente con el visitante, persiguiendo disminuir la figura de la persona que pase a su lado, dejando ver que al lado del poder del autoproclamado “Rey Sol” todo el mundo es diminuto. Del mismo modo, se jugó con la dimensión de los dominios de Versalles, ocho mil hectáreas en aquella época, para que cualquiera que se encontrara en su interior, no importando donde, mirara donde mirara la línea del horizonte, jamás viera el final de los jardines de Versalles, mostrando, en ese juego de simbologías, que el poder de Luis XIV tampoco finalizaba en ninguna parte.

Un lugar inigualable y que es recomendable visitar.

Sin lugar a dudas lo más interesante son los grupos escultóricos que repletan los jardines. Sobre todo los conjuntos colocados en el interior de las numerosas fuentes que engalanan el lugar. Luis XIV seleccionó una serie de historias de la antigua mitología griega para colocarlas en diferentes sectores del jardín. Cada una de esas historias está en íntima relación con algún pasaje de la vida del rey, a través de las cuales el monarca intenta proclamar su política de dominio y control que simboliza el conjunto versallés.

Un lugar, los jardines de Versalles de Luis XIV, concebidos como medio de control, dominio y poder. Un espacio único e inigualable, símbolo de la monarquía absoluta, el cual podrás disfrutar junto a nosotros, todos los martes, jueves, viernes (en temporada de verano), sábados y domingos desde las 9am en nuesto tour Jardines de Versalles.

cementerio del Père Lachaise

El Cementerio de Père-Lachaise: un lugar único en la ciudad de París

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La ciudad de París guarda algunos de los monumentos y museos más visitados del mundo. Cuando pensamos en ella, nos viene a la mente tal vez en la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, el barrio de Montmartre, su imponente Arco del Triunfo o tal vez la Catedral de Nôtre Dame: todos ellos con una riqueza histórica única. Pero, ¿quién puede imaginar que hasta los cementerios de la ciudad pueden llegar a ser una de las visitas favoritas de los turistas? Y para hablar de ellos, tenemos que referirnos al cementerio más grande de la ciudad, el cementerio de Père-Lachaise. Con más de 3 millones de turistas que lo visitan anualmente… ¿Qué es lo que lo hace tan especial?

Sobre la creación del cementerio de Père-Lachaise

El cementerio de Père-Lachaise, oficialmente conocido como el “Cementerio del Este”, abrió sus puertas en 1804. Su nombre hace referencia al jesuita François D’Aix de la Chaise, antiguo confesor del rey Luis XIV. La orden jesuita, poseía antiguamente una casa que hacía las veces de sede y que tenía adicionalmente un enorme jardín. En él, se erigió posteriormente el cementerio. En aquella época, los cementerios se empleaban, no en lugares periféricos de la capital, sino en el corazón de la ciudad. Estos estaban saturados debido al enorme crecimiento demográfico, defunciones incluidas, de la ciudad. Los líderes de la urbe se vieron obligados a abrir otros espacios para enterrar a los difuntos, y así de paso, evitar cualquier tipo de epidemias. En el caso del cementerio de Père-Lachaise, fue Napoleón quien accedió y avaló su construcción siendo su responsable el arquitecto Alexandre-Théodore Brogniart. Fue de este modo como apareció el primer sector del camposanto, y que es conocida como “el sector romántico” (en él se encuentran las tumbas más antiguas del lugar).

¿Qué y cómo visitar este cementerio?

El cementerio de Père-Lachaise de la ciudad de París es un lugar rico en historia, arte y arquitectura. En esta necrópolis descansan los restos de cientos de personalidades francesas y extranjeras que han dejado su huella en la historia de la humanidad. Algunas de las tumbas más visitadas son las de Chopin, Edith Piaff, Eugène Delacroix, Marcel Proust, Oscar Wilde, Molière, Balzac, Jim Morrison, Haussmann, Maria Callas, Marcel Marceau o Pissarro. Poder visitar una gran cantidad de las mismas puede llegar a convertirse en un verdadero desafío al estar muy apartadas la unas de la otras.

Recordemos que el cementerio de Père-Lachaise es el más grande de París, y cuenta con una superficie de cuarenta y tres hectáreas donde se encuentran más de setenta mil tumbas. Todo aquel que desee visitarlo, debe tener en cuenta que su división puede llegar a ser confusa, haciendo que las personas se pierdan buscando sus tumbas favoritas con facilidad. Resulta muy recomendable llevar consigo un mapa del lugar donde se indiquen los lugares específicos de las tumbas que desean visitar entre este laberíntico, pero mágico lugar parisino. Un truco que puede resultar útil es que algunas aplicaciones de mapas, tienen marcadas las tumbas principales.

museo de Orsay

¿Qué tiene de especial el Museo de Orsay?

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Todos sabemos que la ciudad de París es una de las ciudades con mayor oferta de museos en el mundo. Es más, el surgimiento de lo que conocemos hoy como museo, un recinto público donde se juntan varias piezas naturales o artificiales, pinturas, esculturas que han marcado la historia humana y de nuestro mundo, nace en esta ciudad. Toda persona que la visita, pasa al menos por uno de ellos, deseando poder ver aquellas piezas de arte y o de civilizaciones milenarias con la intención de conservarlas bien en su memoria, bien en una fotografía.

De entre tanta oferta museística de la capital francesa, cabe destacar un hermoso lugar situada en la ribera del río Sena, una joya que guarda en su interior una de las colecciones más ricas en pinturas, esculturas, artes decorativas y arquitectónicas del mundo. No en vano, reúne obras de maestros grandiosos como Van Gogh, Monet, Rembrandt, Degas, Rodin, entre otros. Este lugar es el museo de Orsay.

Este impresionante museo abrió sus puertas por primera vez el 1 de diciembre de 1986, y desde entonces ha recibido más de 86 millones de visitantes. ¿De dónde proviene su éxito? ¿Cómo logró este asombroso recinto llamar la atención de este sinnúmero de personas? Para resolver este enigma, lo mejor es viajar a través de su historia para comprender de qué forma, cada detalle dentro y fuera de él, han ayudado a su inmensa popularidad.

De estación de tren a museo de talla mundial.

Una de las características del museo de Orsay es el lugar mismo donde se exhiben sus obras. El edificio, que alberga esta colección, es en sí mismo una joya arquitectónica, y fácilmente reconocible pues tiene un increíble y gran reloj en su exterior, visible este al pasear por el Sena. Por otro lado, su extraordinaria localización no es casual. Este recinto ha sido desde sus inicios protagonista de grandes historias. Originalmente, en su emplazamiento, fue construido una de las propiedades de la Reina Margarita de Valois, esposa de Enrique IV. Cuando ella murió, el terreno se transformó, para convertirlo en viviendas y puerto fluvial.

A finales del siglo XIX, París, fue elegida por quinta vez como sede de una exposición universal. Para ello, se le pidió al arquitecto Victor Laloux construir una estación de tren que ayudase a los visitantes a desplazarse rápidamente a los recintos de la exposición. La obra duraría dos años y estaría lista para operar el 14 de julio de 1900.

No obstante, esta lujosa estación empezó a sufrir los efectos de la evolución tecnológica ferroviaria, hasta el punto que en pocos años quedó obsoleta, tuvo que ser clausurada y cayó en el abandono.

Muchos proyectos amenazaron con derrumbar este edificio. La incertidumbre se cernió sobre él hasta que el gobierno, durante la década de los setenta del siglo pasado, decidió salvar esta bella estructura al declararlo patrimonio histórico; momento en el cual se decidió convertirlo en un espacio museístico. De este modo, y tras ganar un concurso público, los arquitectos, Pierre Colboc, Renaud Bardon y Jean-Paul Philippon, fueron los responsables en transformar su exterior. Su rediseño interior recaló sobre la italiana Gae Aulenti. Años después, el presidente François Mitterrand, inauguró el oficialmente este museo único.

Su increíble riqueza artística.

El museo de Orsay alberga en su interior una colección muy completa de los diferentes movimientos artísticos realizados entre los años 1848 y 1914. Sus obras provienen de diferentes públicas, como del museo de Luxemburgo, del museo del Louvre, del museo de Jeu de Paume y del Museo de Arte Moderno. El museo de Orsay guarda entre sus muros la mayor colección de arte impresionista del mundo, así como obras de otros importantes movimientos artísticos realizadas en los citados años.

Adicionalmente, el museo, ofrece con regularidad, exposiciones temporales dedicadas a artistas o géneros específicos que atraen a apasionados del arte del mundo entero. Por todos estos motivos, no es de extrañar, que el museo de Orsay, haya logrado llegar a ser uno de los museos más importantes del mundo, convirtiéndose en una visita imprescindible de la ciudad de París.

Se encuentra abierto de martes a domingo, de 9h00 a 18h00 (jueves abierto hasta las 21h45). Los lunes está cerrado y el coste de la entrada varía desde los 9€ a 12€. Se pueden encontrar mucho más detalles haciendo clic aquí. Por nuestra parte, el equipo de White Umbrella Tours París brinda la opción de realizar el tour Orsay.

historia de la torre eiffel

Historia de la Torre Eiffel: La Joya de la corona turística de París

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¿Quién en el mundo no ha soñado con visitar París con el objetivo único de rendirse a los pies de esta imponente estructura de hierro, hacerse una foto, y verla parpadear con sus hermosas luces de noche durante un tour nocturno por París?

La Torre Eiffel se ha convertido en el símbolo por excelencia de la ciudad de París y del país galo entero. Tanto turistas como locales la ven como el corazón mismo de la ciudad, encontrando que el paisaje parisino nunca podría ser el mismo sin su imponente presencia. Es uno de los monumentos más visitados y fotografiados del mundo, su imagen aporta un sinnúmero de sentimientos en cada persona que sueña con visitarla.

No obstante, pocos saben acerca de la compleja historia de la Torre Eiffel. Una joya parisina y un repertorio histórico de las batallas que tuvo que lidiar para estar frente a nosotros hoy en día.

El surgimiento de la Torre Eiffel.

La historia de la bien llamada “Joya de París” se inicia a finales del XIX. Época del boom industrial por excelencia, las potencias mundiales del momento, ávidas de mostrar su desarrollo industrial y comercial, crean la exposición universal. París acoge la exposición universal de 1889, y para ello el ingeniero Gustave Eiffel (del cual sale el nombre de la estructura), presenta este particular proyecto. Es así como queda elegido e inicia entonces su construcción en 1887. El 15 de marzo de 1889 París sería testigo del nacimiento del más popular y original de sus monumentos que a su vez, se convertiría en la estructura más alta del mundo del momento.

El señor Eiffel y su equipo, prepararon todos los elementos de construcción en su fábrica en el noreste de la ciudad. Dieciocho mil piezas fueron realizadas con un especial cuidado para ensamblarla en el sitio donde la encontramos en la actualidad, algo que requirió de la ayuda de más 300 obreros.

Su increíble popularidad con el paso de los años.

En el momento de su apertura y como lo mencionábamos, al ser el monumento más alto del mundo, la Torre Eiffel empezó a recibir un importante número de visitantes. Su imagen se expandió por todo mundo, y tanto personalidades de talla mundial, como turistas, fueron llegando a la ciudad con el fin único de verla. Desde sus inicios, la historia de la Torre Eiffel estaba destinada a ser algo de interés para los aventureros actuales, del pasado y lo seguirá siendo en los del futuro.

No obstante, los parisinos tuvieron un largo y tortuoso debate sobre si debía ser demolida o no. Muchos pensaban que afectaba al paisaje urbano negativamente pues la Torre Eiffel se imponía como un bloque de hierro en medio de París.

Afortunadamente, no cambió la historia de la Torre Eiffel y la ciudad vió en ella un elemento de interés universal, generando constantemente un tránsito turístico que aporta a la capital francesa un legado de visitantes y que en definitiva, convierten a París en la ciudad más visitada del mundo.

¡Déjanos contarte estas y muchas más historias en nuestros diferentes tours por París!

visita al louvre

Consejos para aprovechar la visita al Louvre

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No se nos ocurre mejor forma de estrenar nuestro blog de París que dándole el protagonismo a uno de nuestros lugares favoritos de la capital francesa, antigua residencia de reyes y hoy en día dentro de ese selecto grupo que forman los museos más importantes y visitados del mundo: el museo del Louvre.

Os aportamos, a modo inicial, cinco consejos imprescindibles para aprovechar vuestra visita al máximo y sobrevivir a los más de 8 millones de turistas que transitan por sus pasillos cada año:

Seguramente hayas oído que cada primer domingo de mes la visita al Louvre es gratuita.

En parte esto es cierto (exceptuando meses de verano, festivos y temporada alta), pero nuestro consejo es evitar este tipo de días, ¿por qué?, las filas para acceder suelen ser kilométricas y es bastante habitual que los tiempos de espera superen las 2 horas. No es la primera vez que hemos sido testigos de colas formadas por visitantes que llegan, tras dar varias vueltas a la icónica pirámide de cristal, incluso hasta el Patio Cuadrado…
2º Si es posible, realiza tu visita al Louvre en el horario nocturno de los miércoles y viernes.

En realidad no se trata de un horario plenamente nocturno (el museo cierra sus puertas esos días de la semana a las 22.00 horas), pero gracias a ello podrás disfrutar de un ambiente único y bastante distinto al ofrecido durante la jornada matinal. Cada miércoles y viernes de la semana, el museo amplía de forma excepcional su horario de apertura y con ello, es posible darse un paseo por sus entrañas sin aglomeraciones, disfrutar de grandes obras de la historia de la humanidad sin empujones y gozar de varios momentos de casi total soledad en muchas de sus salas. Toda una experiencia.

Contratar una visita al Louvre de la mano de un guía profesional nunca es una mala idea

Ahórrate innecesarias discusiones con tu acompañante, discusiones de pareja y otras incómodas situaciones por falta de tiempo o descubrir que estáis perdidos. ¿Falta de tiempo? Con nuestro tour Louvre conocerás lo esencial en tan sólo 3 horas e interpretando cada obra maestra de una forma amena pero rigurosa.

Otra cosa muy interesante es que no está permitido el uso de los “selfie sticks” dentro del museo, por lo que contar con la ayuda de un guía experto a la hora de tomarse una inolvidable foto es un plus.

Evita los fines de semana.

Esto puede parecer una obviedad, pero no debemos olvidar que con la continua y gradual bajada de los precios de vuelos por parte de las aerolíneas (sobre todo en viajes cortos entre países europeos), las ofertas de “escapadas de fin de semana” son una constante a encontrar a la hora de planificar nuestro viaje. En caso de que sea posible, conviene reservar un día más de estancia en París para evitar agobios y poder realizar la visita al Louvre en horario nocturno de viernes o bien los lunes, uno de los días considerados como “tranquilos” en lo que a afluencia se refiere.

No te estreses

¿Sabías que si quisieras dedicar 10 segundos a cada obra expuesta en el museo del Louvre, necesitarías algo más de 4 días para hacerlo? Nos referimos a 4 días completos sin dormir, alimentarse, etc. Y es que debemos tener claro en qué obras o secciones del museo pretendemos pasar la mayor parte del tiempo disponible de la visita al Louvre: arqueología, pintura o escultura.

¿Estás deseando ver una obra soñada en concreto? Detente delante de ella tanto tiempo como consideres oportuno y disfrútala al máximo,

¡París es una ciudad a la que siempre hay que regresar!