La calidez y amabilidad de Múnich es una de las sorpresas que aguarda a todo viajero que viene a conocerla. Sus enormes zonas verdes, sus comercios de calidad, su amplia red de transporte, sus numerosas zonas de ocio, y su arquitectura amable, conforman un marco perfecto tanto para residentes como para visitantes.

Esto no es casual. El centro de Múnich y en definitiva, el ayuntamiento, desde hace ya muchas décadas, se ha mostrado como un gran gestor de la “cosa pública”, aplicando una serie de regulaciones y normativas muy efectivas, incluidas las urbanísticas. Entre ellas, cabe destacar la reglamentación por la cual no se pueden levantar edificios de más de cuatro plantas, lo que favorece que el viandante tenga siempre sensación de amplitud y luminosidad.

Otro ejemplo de esta buena proyección, es que el consistorio prepondera planes urbanísticos con un alto porcentaje de zonas verdes; hasta el punto que en ocasiones podemos ver gente montando a caballo en algún parque la ciudad. El ayuntamiento de Múnich, de forma premeditada, construye hoy pensando en el mañana.

En Múnich, poco tráfico y transporte público equivale calidad de vida.

Otro de las virtudes en pos de una buena habitabilidad, es su gran cantidad de calles peatonales. Muchas de ellas prohíben la entrada a todo tipo vehículo, bicicletas incluidas (exceptuando vehículos de abastecimiento de negocios – de seis, a diez de la mañana). Dicha media está encaminada tanto a abrir la ciudad al peatón, como a evitar atascos de tráfico, siempre ruidos y estresantes. Sin dudad una buena política que ayuda a bajar tanto la contaminación acústica, como a mejorar la calidad del aire.

Esta ausencia de atascos de tráfico no sería posible sin dos factores a tener en cuenta. Por un lado, una muy efectiva red de transporte público, y por otro, una educación vial colectiva que favorece su correcto uso.

El sistema de transporte público de Munich es rápido, frecuente y eficiente las 24 horas del día. Su precio no es económico, a pesar de lo cual, sigue siendo más rentable que desplacerse en vehículo propio, con todo lo que ello conlleva: gasolina, mantenimiento del vehículo, ticket de parking, o evitar caer en las garras de un soporífero atasco de tráfico.

Por otro lado, debemos tener en cuenta el fantástico carril bici de Munich, pues recorre toda la ciudad. El hecho de que la capital Babara sea plana, y sus calles anchas, ayudó hace muchos años, a la incorporación de dicho carril bici en todas sus vías. Es por esto, que resulta normal, ver a una buena parte de la ciudadanía desplazándose en bicicleta de un lado para otro, algo que además redunda en la buena salud de sus usuarios.

El centro de Múnich es una zona de la ciudad que invita a disfrutar.

Por estos y otros motivos podemos asegurar que Munich es un lugar perfecto para vivir. Aquí, ni se siente la presión de una gran ciudad, ni se tiene la sensación de estar en una jaula urbana, ni se aprecia el estrés de tener que superar distancias insalvables. Munich es una ciudad abierta y cómoda, donde se consigue todo lo necesario rápida y cómodamente.

En el centro de Múnich es fácil ver a personas de la tercera edad en bicicleta, a jóvenes disfrutando tranquilamente de una cerveza en un parque, a parejas con peques realizando de actividades al aire libre cerca de su casa… o incluso a surferos de todas las edades practicando su deporte favorito en mitad del “Englisher Garten” (también conocido como el “Jardín Inglés”).

En White Umbrella Tours, tenemos la fortuna de poder disfrutar, mostrar y dar a conocer buena parte de esta amable ciudad. Si nos quieres acompañar, nos encontrarás todos los días en el corazón de la ciudad, en Marienplatz, el punto de partida de nuestros tours por Múnich.

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