¿Quién en el mundo no ha soñado con visitar París con el objetivo único de rendirse a los pies de esta imponente estructura de hierro, hacerse una foto, y verla parpadear con sus hermosas luces de noche durante un tour nocturno por París?

La Torre Eiffel se ha convertido en el símbolo por excelencia de la ciudad de París y del país galo entero. Tanto turistas como locales la ven como el corazón mismo de la ciudad, encontrando que el paisaje parisino nunca podría ser el mismo sin su imponente presencia. Es uno de los monumentos más visitados y fotografiados del mundo, su imagen aporta un sinnúmero de sentimientos en cada persona que sueña con visitarla.

No obstante, pocos saben acerca de la compleja historia de la Torre Eiffel. Una joya parisina y un repertorio histórico de las batallas que tuvo que lidiar para estar frente a nosotros hoy en día.

El surgimiento de la Torre Eiffel.

La historia de la bien llamada “Joya de París” se inicia a finales del XIX. Época del boom industrial por excelencia, las potencias mundiales del momento, ávidas de mostrar su desarrollo industrial y comercial, crean la exposición universal. París acoge la exposición universal de 1889, y para ello el ingeniero Gustave Eiffel (del cual sale el nombre de la estructura), presenta este particular proyecto. Es así como queda elegido e inicia entonces su construcción en 1887. El 15 de marzo de 1889 París sería testigo del nacimiento del más popular y original de sus monumentos que a su vez, se convertiría en la estructura más alta del mundo del momento.

El señor Eiffel y su equipo, prepararon todos los elementos de construcción en su fábrica en el noreste de la ciudad. Dieciocho mil piezas fueron realizadas con un especial cuidado para ensamblarla en el sitio donde la encontramos en la actualidad, algo que requirió de la ayuda de más 300 obreros.

Su increíble popularidad con el paso de los años.

En el momento de su apertura y como lo mencionábamos, al ser el monumento más alto del mundo, la Torre Eiffel empezó a recibir un importante número de visitantes. Su imagen se expandió por todo mundo, y tanto personalidades de talla mundial, como turistas, fueron llegando a la ciudad con el fin único de verla. Desde sus inicios, la historia de la Torre Eiffel estaba destinada a ser algo de interés para los aventureros actuales, del pasado y lo seguirá siendo en los del futuro.

No obstante, los parisinos tuvieron un largo y tortuoso debate sobre si debía ser demolida o no. Muchos pensaban que afectaba al paisaje urbano negativamente pues la Torre Eiffel se imponía como un bloque de hierro en medio de París.

Afortunadamente, no cambió la historia de la Torre Eiffel y la ciudad vió en ella un elemento de interés universal, generando constantemente un tránsito turístico que aporta a la capital francesa un legado de visitantes y que en definitiva, convierten a París en la ciudad más visitada del mundo.

¡Déjanos contarte estas y muchas más historias en nuestros diferentes tours por París!

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