Hoy muchos turistas o viajeros que llegan a Múnich puede que queden extrañados, o se sorprendan, al ver a mucha gente parada en un pequeño callejón situado justo antes de Odeonsplatz. ¿Qué tiene de especial Viscardigasse? ¿Por qué hay quien en Múnich conoce a este lugar como simplemente el Callejón del Tramposo?

La historia de Viscardigasse comienza cuando ni tan siquiera existía como calle. Sus comienzos se remontan al año 1728 con el callejón Graf-Preysing-gasse, que separaba el Palacio Preysing y el resto de viviendas de la zona. Sin embargo, no sería hasta 1923 cuando esta modesta vía fue protagonista de los trágicos sucesos que tuvieron lugar entre el 8 y el 9 de Noviembre: el intento de golpe de estado conocido como el Putsch de Múnich. Frente a esta calle, el día 9 tuvo lugar una numerosa marcha encabezada por Hitler y otras figuras importantes del partido nacionalsocialista. Su objetivo era llegar hasta el Ministerio de la Guerra Bávaro y desde allí marchar directamente sobre Berlín para tomar el poder de Alemania por la fuerza.

Pero los golpistas no pudieron llegar a su destino, pues justo entre Graf-Preysing-gasse y el Feldherrnhalle la policía ya se había organizado y levantado una barricada para impedir el paso a cualquiera que pudiera acceder a la plaza. En este contexto se produjeron altercados entre los manifestantes y las fuerzas del orden. Aún hoy en día no se sabe con seguridad quien inició el tiroteo, pero trajo consigo un intercambio de disparos en los que resultaron muertas 20 personas.

El golpe quedó desarticulado, Hitler fue encarcelado y durante un breve espacio de tiempo el partido quedaría ilegalizado. Pero de nada sirvió, ya que en 1933 Hitler se convierte en el nuevo Canciller de Alemania. Para entonces, el callejón que vio pasar a los manifestantes del 9 de noviembre ya había cambiado su nombre a Viscardigasse en honor al arquitecto suizo Giovanni Antonio Viscardi.

Un lugar que se convirtio en muy especial para Hitler.

Con la llegada del partido nacionalsocialista al poder y para celebrar el 10° aniversario del intento del golpe de estado, Adolf Hitler ordenaría levantar una gran placa conmemorativa que recordase aquellos sucesos justo en donde habían tenido lugar. Esta placa, adornada con grandes coronas de flores, estaría presidida por una Guardia de Honor de las SS que, en custodia permanente, obligaría a todo transeúnte que pasara por allí a realizar el saludo nacionalsocialista y honrar de esta manera a los primeros caídos del partido.

No obstante, había parte de la sociedad muniquesa que no estaba de acuerdo con las ideas del partido, o que no quería directamente ser cómplice de este régimen. La ingeniosa solución de los transeúntes fue evitar pasar delante de esa placa. De esta manera, todo aquel cuyo camino pasaba por la Residenzstraße y Odeonsplatz, empezó a desviar su ruta por ese pequeño callejón que se encontraba antes de llegar al Feldherrnhalle. De la noche a la mañana, el recientemente bautizado Viscardigasse ya empezaba a ser conocido por los opositores como Drückebergergasse o el Callejón del Tramposo o del Desertor.

Un hecho que provocó el castigo de muchos en los campos de concentración.

Sin embargo, tal brusco cambio de dirección en tantas personas no pasó inadvertido por estos guardias de las SS, quienes empezaron a identificar, localizar y detener a estos disidentes, acabando muchos de ellos en el Campo de Concentración de Dachau como opositores al régimen.

Actualmente, en Viscardigasse nos encontramos con un curioso reguero de baldosas diferentes al resto de las de la calle. Se trata de una serie de baldosas de bronce que, formando una larga S estirada, componen lo que es el memorial de Viscardigasse. Esta instalación artística es obra del artista Bruno Wank, realizada en 1995 para conmemorar a aquellos disidentes que se atrevieron a desafiar a un régimen, con el simple gesto de girar por un pequeño callejón y realizar un camino alternativo.

Pasearemos por este histórico lugar en nuestro tour del Tercer Reich.